Cuando nació el peque, Batusi tenía poco más de 2 años, queríamos que se llevaran poco tiempo entre sí, y en un principio pareció que no tenía celillos de su hermano, al menos no los manifestaba, hoy, un año después, esos celos los exterioriza más, y en ocasiones se pone agresiva, grita y se cabrea a mi ver, en demasía.

Hay veces que los cabreos/rabietas de la peque las se manejar bien, y otras, en las que la mala leche me supera, y me pongo a su altura, gritando y cabreada, ya, lo se, algo que jamás hay que hacer, pero en mi defensa diré que soy humana, que paso las 24 horas del día con ellos, y que la batería de la paciencia no siempre está a full.

No podíamos seguir así, se gritaba demasiado en casa, y pasaba mucho más tiempo del que quisiera enfadada, no era todos los días y a todas horas, pero cuando se sucedía una rabieta era la hecatombe, la peque estaba pasando por una etapa algo complicada, nuevo colegio, nuevos compañeros de clase, nueva maestra, y nuevo horario (empezaba a ir 2 horas por la tarde, cosa que no había hecho nunca), todo eso se juntó con que su hermano ya no sólo cagaba, tomaba teta y dormía, si no que ahora también interactúa, gatea, se ríe, busca a mami (y mucho) y lo que para ella fue motivo de una tercera guerra mundial, ¡juega con sus juguetes!.

Desde que nació Batusito me he sentido más sensibilizada con Batusi, es mi nena, y entiendo que se le haya hecho crecer de golpe siendo hermana mayor, y que la gente la trate como mayor (cosa que no entiendo), cuando no lo es, tiene 3 años recién cumplidos, y jamás le he dado ni una responsabilidad ni media con el cuidado de su hermano, ni lo haré, hablo por ejemplo del «ahora tienes que cuidar de tu hermanito, que eres la mayor», «¿quieres cambiarle el pañal a tu tete?», «échale un ojo a tu hermano que mamá va a hacer la comida», es una niña, y tiene que ejercer como tal, su hermano es una responsabilidad nuestra, y ha sido algo que hemos tenido muy claro desde el principio, otra cosa es que ella voluntariamente haya querido colaborar (cosa que ha pasado una o dos veces nada más, prefiere cambiar el pañal a sus muñecas).

Hablé con una gran amiga mía, psicóloga infantil, y le pedí consejo extra profesional, me dio unas pautas y unos truquillos a seguir que no tardaron en hacer efecto.

CONTAR HASTA 3

Esto es lo que más me ha costado, ya que soy una persona súper espontánea, y cuando me cabreo me dejo llevar por los impulsos, ahora canalizo mejor mi rabia y esta espontaneidad y lo he notado muchísimo, cuento hasta tres, respiro hondo y lo que hacía un minuto me parecía todo un drama, deja de tener tanta importancia y me parece una cosa más banal.

SI YO GRITO, ELLA GRITA

El tema de los gritos/levantamiento de voz, complicado, de por si tengo un tono de voz bastante alto, con que a la mínima de nada parece que estoy mega enfadada cuando no es así, me di cuenta que cuando gritaba a Batusi para reñirla, ella me respondía exactamente igual, gritando.

Algo que tengo más que claro, y desde que ya no grito para reñirla, es que los niños son imitadores de los padres, lo que ven es lo que van a expresar e imitar, desde que evito gritar, la rabieta o cabreo pasa muchísimo antes, se calma más pronto, y enseguida se da cuenta de su error y rectifica.

HABLARLE A SU ALTURA

Lo hago siempre, para cualquier cosa, pero para rectificarla aún más, es muy complicado gritar a un niño cuando estas de cuclillas o arrodillado, te calmas tu, y se calma ella, comprobado.

NO DRAMATIZAR, SEGURO QUE NO ES PARA TANTO

Tal cual, esto no puede ser más verdad, ¿qué cosa tan dramática puede hacer un niño para que tu le grites, y que no tenga solución?, ¿pintar en la pared?, ¿tirar el bote de arroz?, ¿no recoger cuando se lo dices…?, desde que pongo esto en práctica nada me parece tan exagerado como para llevarme las manos a la cabeza, es una niña, sólo hay que pensar un poco en como eras tu cuando tenías su edad…

RESALTAR LO POSITIVO, Y MINIMIZAR LO NEGATIVO

El «no pasa nada, seguro que a la próxima es mejor», funciona, los peques suelen quedar con lo que les riñes, les puede causar un efecto negativo en su moral creándoles inseguridades, así que no darle importancia a su ver, y darles ánimos o remarcar lo bueno es algo que les motivará mogollón.

ABRAZAR, BESAR, Y DAR UNA ALTERNATIVA

Esto no siempre funciona, es decir, cuando una rabieta está en su pleno apogeo, la peque no quiere ni que la toques, ni que la cojas, ni que le hables, ni que nada de nada, quiere gritar, llorar, cabrearse y tirar al suelo todo lo que pilla por delante, pero hay otras ocasiones, la mayoría tengo que decir, que esto funciona, ponerte a su altura, darle un beso, un abrazo, que vea que mamá no está enfadada como ella y ofrecerle una alternativa, es algo que suele ir fenomenal, por ejemplo, llora por que nos subimos del parque, me arrodillo, le digo que vamos a subir al baño a jugar con el tete en el agua, que va a poder meter a Pocoyo en la bañera, ¿qué te parece, te mola el plan?, suele ser una respuesta positiva casi siempre, hay que maquillar y pintar la alternativa como si fuera la panacea.

Estos han sido los truquillos que hemos puesto en práctica y que nos están solucionando la vida y de que manera, todo cuesta, no se hace en dos días, son unos hábitos que hay que ir introduciendo poco a poco, pero te aseguro que si los tomamos como rutinarios cuando se sucede una rabieta, o pasan por una etapa complicada, ¡funcionan!.

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