EL CARÁCTER DE UN NIÑO

Por |2015-04-22T08:56:58+02:00abril 22nd, 2015|MATERNIDAD|4 Comentarios

¿Cuando se empieza a forjar el carácter de un niño?

Ya estando embarazada de Batusi, vi un documental interesantísimo de Eduard Punset,  en el que hablaba del carácter del recién nacido, rectifico, del feto (vaya palabro feucho), ya que una vez que empieza a crecer dentro de nosotras la vida de nuestros cachorros, ya se le forja su carácter, es cuanto menos curioso, el pensar que con tan solo unas semanas de haber sido fecundado el óvulo, ya tiene su personalidad.

Digo todo esto, porque conforme pasan los días, Batusi tiene más y más y más y más… carácter, ¡vaya genio que se gasta la niña!, esta claro que con la edad que tiene, 20 meses, está aprendiendo a controlar su rabia, sus enfados, a controlar sus emociones, y no le gusta nada de nada que le contradigan y le digan eso que tanto le solemos decir las madres a nuestros hijos, NO.

Eso NO se toca, por ahí NO vayas que vienen coches, NO te subas ahí que te vas a caer, NO se le pega al gato, NO rompas eso, NO toques aquello que quema… La lista podría ser muy larga, que os voy a contar, en nuestro caso el NO, va acompañado de una rabieta, una pataleta, o un hostión, según le pille… Sobre todo en el tema de la comida, si señoras, la comida…

Es tal tragaldabas, que cuando se le termina la comida, sea la que sea y a la hora que sea, se cabrea de tal manera que coge lo que le pilla más cerca, da igual el que, y lo estampa, acompañado de unos lloros rabiosos y de algún que otro grito, os aseguro que es ver para creer. Llevamos un tiempo montándole una fiesta con aplausos y vítores cada vez que termina de comer, para que vea que “es guay” el terminar de comer, pero ni con esas, no hay consuelo posible cuando en el plato ya no quedan macarrones, o se le ha terminado el pan.

Cuando empezó a tener la mano suelta, (menos mal que la etapa de meter el dedo en los ojos ya se le ha pasado), PAPArracho y yo nos dijimos, ‘bueno, esto es temporal, se le pasará’ ¡¡tururú que te vi!!, no se cuantos meses más tarde, sigue con la mano suelta, aunque eso si, mucho más moderada, y se lo piensa cuando le decimos ‘esa manita, que me la voy a comer’.

Ese momento en el Batusi quiere arrearle un mamporro al pato, menos mal que sólo quedó en un levantamiento de mano 🙂

Hablándolo con el pediatra en una de las visitas, me nombró el famoso RINCÓN DE PENSAR, ‘cuando pegue, sentarla o castigarla en el rincón de pensar, unos minutos, que vea que lo que ha hecho no está bien’, a ver… Que queréis que os diga… A mi esto del rincón de pensar no me gusta mucho que digamos, no lo veo muy ‘efectivo’.

Yo no la he mandado nunca, no soy partidaria, intento que entienda las cosas por otra vía, explicándoselo o con gestos, pero PAPArracho si la ha mandado alguna que otra vez, y os tengo que decir que la niña va, se sienta en el suelo, hace un poco el moñas, y acaba entreteniéndose con las musarañas, cuando está haciendo alguna maldad, y PAPArracho le dice ‘a que te llevo al rincón de pensar’, se va ella sola, se apoya en la pared, y se parte de la risa, lo que viene siendo autoridad cero.

Por otro lado, y dejando a un lado ese genio que tiene, es súper cariñosa, sin comerlo ni beberlo se acerca a ti y te da un abrazo o un besito, eso si, no se lo pidas porque ni hablar del peluquín, como cualquier adulto, hace lo quiere, cuando quiere, no cuando se lo digan que lo haga, también le encanta estar con gente, no juega nunca sola, comparte todo (menos la comida, eso si, es su TESOROOOOOOOOO), pero no le lleves la contraria, porque te la has ganado… >.<

¿Qué tal vuestros peques, los mandáis al rincón de pensar?, si es así, ¿os resulta efectivo?

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Sobre la autora:

¡Hola!, detrás de las teclas Núria Valls @mamirrachadas para l@s amig@s, bienvenid@ a mi blog. Valenciana disfrutona apasionada de la fotografía, la moda, los viajes, la gastronomía y de hacer planes al aire libre con mi familia. Titulada en decoración de interiores, mujer, mamá de dos pequeños Vikingos y ¡blogger!. ¡Encantada de tenerte por aquí!.

4 Comentarios

  1. Zulema 22 de abril de 2015 en 23:17 - Responder

    a mi tampoco me gusta, como vas a mandar a un ricon de pensar a una niña que no sabe ni lo que es pensar? Aveces los médicos deberían decir las cosas con más sentido común y no como les pone en el manual.
    Yo no he llevado a mi hija jamás, ni lo haré, y lo dije en la guarde también, que no me gustaba nada ese tipo de practica.
    Muy buena tu entrada, saludos

  2. Carmen 22 de abril de 2015 en 15:08 - Responder

    hahahaha.. Vaya coj*** que se gasta la niña!! 😀 Inagino que será temporal, las rabietas son de cuidado, yo cuando veo a mis hermanas con mis sobrinos me entra el agobio y pienso si cuando sea madre podré manejar ese tipo de situaciones.
    Ánimo!!

  3. arantxa mi cajón de sastre 22 de abril de 2015 en 11:50 - Responder

    Me ha encantado el post.
    Yo la verdad que la he mandado pocas veces al rincón de pensar porque tampoco soy partidaria, prefiero hacérserlo entender, pero como ya he dicho alguna vez lo he hecho.
    Qué buena Batusi, ¡llora porque se la acaba la comida! La mía, que no me quejo de como come, te dice que los últimos trocitos no.

  4. Jenni 22 de abril de 2015 en 09:29 - Responder

    Así es pequete tambien. Son niños con mucho caracter, pasionales totalmente: cuando se enfadan se enfadan mucho, cuando quieren quieren mucho, cariñosos por que sí y amantes de lo bueno.
    Lo de pensar les va poco, prefieren sentir y vivir intensamente, así q el rincón de pensar con otros niños tal vez funcione.
    Con este tipo de niños solo loa abrazos y los besos, darle la vuelta a la ira, no se si me explico.
    Son fáciles de llevar, lo dificil para mí es centrarme yo para actuar bien en todo momento. Yo creo q tu q eres más racional q yo puedes gestionarlo con la gorra.
    Un beso.

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