Que necesario es escaparse a la montaña y respirar aire limpio, desintoxicarse los pulmones de la polución de la ciudad, los coches y desconectar del trabajo por unos días.

Aunque he de decir que del todo del todo, pues mira no, del todo no llegué a desconectar al 100%, como imagino que le pasará a un alto porcentaje de tontónomos, y los tontónomos nunca, o casi nunca, llegamos a desconectar, incluso estando sin cobertura en lo más alto de la montaña, llegó algún que otro WS PAPINGUERO 🙂

Cerré el chiringuito el sábado, y nos encaminamos a Teruel, concretamente el sitio de hospedaje lo teníamos en Rubielos de Mora, pueblo de interés turístico a nivel internacional ¡casi ná!, es una maravilla de pueblo, acogedor, bonito y muy, pero que muy frío, si no lo conocéis, os lo recomiendo sin duda, ¡ah!, y no dejéis de probar las magdalenas del único horno tradicional que hay en todo el pueblo, son las mejores que he probado jamás.

Aunque el viaje era para que Batusi conociera la nieve, a sus 18 meses, aquí la menda pensaba que le iba a encantar tirarse y revolcarse por la nieve, pero nada más lejos de la realidad ¡¡NO LE GUSTÓ NADA DE NADA!! Jajajaja…

Nada más llegar a ‘suelo blanco’, la pusimos encima de la nieve, y se quedó petrificada, movió un pie y se calló de rodillas, al tocar las manos en la fría nieve, no le gustó ni un pelo y se puso a llorar como una loca, a partir de ahí, el bracito y la BOBA fueron los protagonistas, no quiso andar por la nieve ni un poco, si la dejabas para que andara, se quedaba quieta que ni se movía, PAPArracho y yo nos pusimos a tirarnos bolas, a revolcarnos (en la nieve mal pensadas…), le enseñamos a los niños como se tiraban con los trineos, todo para que viera que es divertido, y si, ella se partía de la risa, pero que no la tocaran con ‘esa cosa blanca que está fría de cojones’.

Hicimos un poco el moñas, y nos fuimos a hacer senderismo por la montaña, ¡¡esto si que le gustó!!, el terreno abrupto, los desniveles, las piedras… Podía campar a sus anchas, ¡y tan a gusto que estaba!, y yo con la réflex que me volvía loca, estas fueron algunas de las cientos de fotos que me traje en la recámara…

La primera vez que veía un árbol MILENARIO, quería darle un abracito para inmortalizar el momento y cargarme de energía.

Río Mijares a su paso por Rubielos de Mora, este puente que hay en la fotografía de aquí arriba, es del año 1.017.

Y si me seguís en INSTAGRAM, o por FACEBOOK, sabréis de mi obsesión y mi fascinación por los atardeceres, así que no me podía venir de Aragón sin traerme uno de recuerdo, y que recuerdo…

Otro de los motivos del viaje, era ver de cerca uno de los fenómenos de la naturaleza más bonitos y mágicos que existen, LOS ALMENDROS EN FLOR, es una maravilla para la vista, ver esos campos interminables repletos de flores, un espectáculo que se puede disfrutar de él en varios puntos de la geografía española, uno de los más conocidos es el Valle del Jerte, aunque aquí en Castellón también se puede disfrutar de dicho espectáculo.

Los lugareños nativos de los pueblos ya se sabe como son, abiertos y siempre accesibles a los turistas forasteros como nosotros, sólo hay que preguntarle a una viejecita que andaba por Viver, cuanto tiempo están los almendros en flor, para que te abra las puertas de sus campos y te deje campar a sus anchas haciendo fotos como una poseida 🙂

Flipar…

¿Qué me decís, bestial a que sí?, os aseguro que en vivo y en directo es más bestial todavía si cabe, si tenéis la oportunidad de ir a ver un campo de cerezos en flor, ¡¡no lo dudéis!!.

Sin duda un viaje genial, y que a Batusi no le haya gustado la nieve este año, es la excusa perfecta para volver a intentarlo en que viene ;D

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