La semana pasada vi algo muy curioso que hizo que me planteara escribir este post, empezaré diciendo que vivimos en un continuo mundo idealizado e invadido por el postureo, donde se muestra en las redes sociales y en algunos ámbitos del día a día sólo lo bonito, montándonos una especie de vida virtual que en muchas ocasiones no es más que una farsa, y en el mundo maternal no iba a ser menos, vemos a diario una falsa maternidad idealizada.

Iba de compras por una de las tiendas del imperio Ortega, cuando vi a unas chavalillas adolescentes que se hacían una foto en grupo con una chica que estaba mirando ropa, por lo visto era conocida, yo no tenía ni pajolera idea de quien era, por más que la miraba nada, ni idea, obviamente no sale en Clan ni en Boing, de ahí mi desconocimiento hacia la chica.

Después pregunté y pude saber quien era (bendito Google), es conocida en el mundo del cotilleo, (permíteme que evite decir su nombre), la chica tiene una hija del mismo tiempo que mi Batusito, un año, tiene una cuenta en Instagram con miles y miles de seguidores, decir que la chica iba acompañada de dos personas más, las cuales eran las encargadas de cuidar/entretener a su hija mientras ella grababa audios de WS, miraba ropa, se la probaba se hacía fotos con la gente de por allí, y firmaba autógrafos.

Días después, entré en su galería de Instagram y vi que había subido una foto con su hija en brazos en uno de los probadores de la tienda del imperio Ortega, de aquel día, (lo recuerdo por que las botas que llevaba eran preciosas), daba a entender en la fotografía que «que cansada y agotadora es la vida de madre, que no me puedo ni probar ropa tranquila jijijiji» todo acompañado con un gesto de madremíanopuedoconlavida.

O.O así me quedé.

En las redes sociales mostramos lo bonito, lo que queremos que se vea, una seguidora del blog me comentaba por Facebook que parte de la culpa de que la maternidad idealizada tenga unos objetivos tan altos, la tenemos algunas blogueras que «vendemos la moto» en nuestros blogs, mostramos los juguetes desde la mejor perspectiva, mostramos a nuestros polluelos con su lado bueno, mostramos nuestra casa limpia, recogida y ordenada, decimos lo buenos que son nuestros hijos, lo adelantadísimos que van en el cole, lo bien que leen en Latín con 6 meses, lo bien que se portan, lo mucho que los queremos, lo guapos y estupendos que van vestidos, pero ¿todo esto es real?, ¿por qué no solemos decir lo mal que se ha portado hoy, o lo agobiada que estás de que no te haga ni puñetero caso?.

¿Por qué intentamos vender una maternidad falsa e idealizada?, ¿por qué no mostramos y decimos abiertamente que la maternidad es dura de cojo***?, ¿por qué intentamos maquillar la realidad?, adoras a tus hijos por encima de todo, son tu vida, lo darías todo por y para ellos, pero reconozcámoslo, hay días que estas hasta el moño, que estás saturada de la maternidad nivel PRO, días en que cogías la maleta y te largabas al infinito y más allá, esos días no se muestran en las redes, en muy contadas ocasiones, y sólo gente muy valiente se atreve a decirlo abiertamente.

Que si, que un día malo y duro de trabajo compensa cuando llegas a casa, y tu polluelo te recibe una sonrisita sin más, ahí se te van todos tus males, pero también piensas que si esa sonrisita durmiera del tirón esa noche para que tu pudieras descansar, lo querrías más…

Estas embarazada y sigues blogs en lo que todo es estupendo y maravilloso, y en los que te venden una maternidad divina y fantástica, siento decirte amiga embarazada que estás leyendo esto, que no es así, la maternidad es dura, mucho, y no siempre es lo que parece…

Veo en la tele, en Internet, en las revistas, en las redes sociales, ese intento continuo de ser la madre perfecta, la que se baja a la playa con sus dos hijos con un libro y el optimismo le invade hasta el punto de pensar que va a ser capaz de leerlo, después te ves en tu piel con la misma situación dándote una hostia con la realidad, y no es otra que ¡ni has podido ni sacar ese libro del bolso!, y has acabado de arena hasta sitios de tu cuerpo que desconocías que existieran, por haber corrido detrás de ellos como las locas.

Realidad, ficción, postureo…

Maternidad, una palabra compleja que en ocasiones se nos queda grande, en la gran mayoría de ocasiones disfrutamos al 100% de su amplio significado, palabra que nos ha dado lo mejor de nuestras vidas, y la que nos hace crecer día a día como personas, aprendiendo y conociendo todas sus versiones, las buenas, las malas y las que queremos mostrar, ¿no crees?.

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