LA LACTANCIA Y SUS SORPRESAS

Por |2013-09-07T08:14:52+02:00septiembre 7th, 2013|MATERNIDAD|1 comentario

Cuando se da a luz con cesárea, ‘dicen‘ que se tarda más en que te suba la leche que mediante un parto natural, pues bien señoras, yo discrepo ante esta teoría, y no lo haría de no haberlo vivido en mis propias carnes, os pongo en situación…

En el hospital cuando di a luz a Batusi, tuvo un pequeño problemilla, que por suerte se solucionó rápido, y de forma natural, le costó más de lo normal expulsar el meconio, (la primera caca del bebé, mucho más oscura y espesa que las que hará después con la leche materna), ya que lo tenía muy espeso y la pobre hacia una fuerza tremenda para expulsarlo, tuvo que estar un día y medio en lo que el hospital se conocía como Nido, en su cunita, con mas bebés con problemas digestivos, donde tuvieron que ponerle un gotero de suero durante la noche, ya que al estar hasta arriba de caca y no expulsar la, todos los bibes que le daban los vomitaba, y claro, tenía que estar alimentada.

Os puedo asegurar amig@s, que fue el peor momento que he vivido hasta la fecha en toda mi vida, el ver a mi pequeñusa con un gotero, entre las hormonas, la situación tan desagradable e impotente de ver a tu bebé que no puede hacer caca, y el que ¡joe*, me habían quitado mi premio, lo que había llevado dentro de mi durante ocho meses y medio!, dolía amigas, dolía y mucho… ¡buff!, no lo voy a recordar mucho, que sólo imaginármelo de nuevo, me entran escalofríos…

Pues bien, aunque estuvo la primera noche con nosotros en nuestra habitación, (al día siguiente fue cuando se la llevaron), después de descartar que fuera alérgica o intolerante a la lactosa, a la leche de vaca y demás, me aconsejaron que me fuera estimulando con un saca leches para favorecer la subida, y para que Batusi hiciera mucho mejor la digestión, ya que la leche materna es más digestiva que la leche de fórmula, y ahí estaba yo, menos de 48 horas después de mi cesárea, dale que te pego a la maquinita, ordeñando me cual vaca lechera, 10 min en cada teta, cada 3 horas, dándome una tregua por la noche, no me negaréis que no es un artilugio cuanto menos ratito, a mi particularmente, no me gusta nada, me hace sentir como R2D2, pero oye, la cosa es que ¡funcionaba!, la primera extracción que me hice, saqué nada, no llegó ni a medio dedo, pero conforme me iba estimulando, iba sacando cada vez más, eso me motivaba «algo«, ya que imaginaros el bajón que teníamos, sin nuestra pelailla con nosotros, aunque podíamos ir a verla, por que estaba en la misma planta, dos pasillos al lado de nuestra habitación, no era consuelo, este «despegue» madre-hija, no favoreció la subida de la leche, evidentemente, pero me motivó para que Batusi pudiera tomar de mi leche, y hacer caca lo antes posible, y que la digiriera mejor.

Lactancia cabecera post

Al tercer día, ¡ya tenía un vergel de leche!, me chorreaba literalmente hasta empaparme el camisón, mi chico me miraba ojiplático y alucinaba, ¡yo misma me miraba ojiplática y alucinaba!, ya no hacían falta biberones, tres días después de que me sacaran a la ratota, ¡ya tenía leche mas que suficiente!, no todo iba a ser malo oye, :D, ademas, ese día, fue un día de alegrías, nos devolvieron a Batusi, la bicha ya ¡había tirado el meconio! ¡Oeoeoeoeoe!, ¿siguiente objetivo?, pues algo que no es nada fácil, o si, que se enganchara al pecho, no fue coser y cantar, decía que ahí se iba a enganchar tu tía, así que ese mismo día fuimos al taller de lactancia que hay en el hospital, la escena era muy bonita, a la par de comiquísima, todas las mamis con sus recién nacidos, mandingas fuera, y hablando cada una de los problemas que tenían con dar el pecho a sus retoños

 -Uy, a mi el mío se me queda dormido y no hay manera

-Ah pues la mía no hay forma que se me enganche

¿Ah si?, pues vaya suerte he tenido, el mío se enganchó a la primera y de maravilla

Y entonces llegué yo, con mi chiquitina sus lloros por que no se podía enganchar, enseguida se pusieron conmigo, ayudándome, «Póntela así», «Apriétate el pecho en C, no en tijera», «Cógele la cabecita y acércatela así»… Pero nada, no había forma, así que, ahí fue donde descubrí las milagrosas pezoneras, la cosa fue visto y no visto, me pusieron las pezoneras, y Batusi tardo cero-coma en engancharse y en subcionar como sino hubiera un mañana, ¡lo que tragaba!, (y traga), pero claro, la idea era irse del hospital sin las pezoneras, y con la bicha enganchada, pero no era tarea fácil, y no pudo ser, tampoco iba a hacer un drama, estaba tan contenta por todo lo ocurrido, que la verdad, una pezonera para que mi hija se alimentase de mi propia leche, me parecía una gilipolle*, y de las grandes, en comparación de lo ocurrido unos días atrás.

He dicho antes que discrepaba sobre que se tarda más en que te suba la leche con una cesárea, que con un parto natural, por que estando en el taller habían dos mamis (de las 9 que nos juntamos allí, y que quisieron contar su caso), que habían dado a luz mediante parto natural, y 3 días después de su parto aún no tenían ni gota de leche, ¡y yo con mi raja de parte a parte si!, ellas habían estado incluso estimulandose como yo, con el artilugio robótico estilo R2D2, también diré que otra mami, en el mismo caso, (con parto natural), le subió la leche al día siguiente. Después de visto lo visto, y de escuchar a unas y a otras contando cada una su historia de la teta, creo sinceramente, que en esto de la lactancia, depende de la persona y de las circunstancias, a lo mejor, si Paula hubiera estado con nosotros en la habitación, y no hubiera necesitado «tanto» mi leche, no me hubiera subido tan deprisa, pero creo (o a lo mejor quiero pensar…), que mi cuerpo se preparó para la subida antes de «lo normal«, por las ganas de su mami para que la ratota se pusiera buena lo antes posible, o quizá no… eso es algo que nunca sabremos…

A día de hoy, hemos conseguido quitar la pezonera del pecho derecho, un poco raro ¿no?, os preguntaréis, ¿de uno si y de otro no?, pues sí, y el motivo es, que la diferencia de una areola a la otra, es flipante, el pezón derecho me sobresale bastante, y Paula no tiene que hacer prácticamente ningún esfuerzo, peeeero el izquierdo, no hay tu tía, dice que ahí te enganches tu, que ella no encuentra el pezón, y que sin el pitorrito ese de plástico que mola tanto, yo, no me engancho.

A lo que yo respondo, ¡Ay hija mía!, no sabes con que cabezona te has topaó, sólo es cuestión de tiempo, de insistencia constante, y de paciencia… 😀

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Sobre la autora:

¡Hola!, detrás de las teclas Núria Valls @mamirrachadas para l@s amig@s, bienvenid@ a mi blog. Valenciana disfrutona apasionada de la fotografía, la moda, los viajes, la gastronomía y de hacer planes al aire libre con mi familia. Titulada en decoración de interiores, mujer, mamá de dos pequeños Vikingos y ¡blogger!. ¡Encantada de tenerte por aquí!.

Un comentario

  1. Nona 28 de junio de 2014 en 00:39 - Responder

    Ay! Como me has recordado a mi parto, 34 semanas y a la incubadora… el verlos con las vias y en mi caso la respiracion. Y el estar separados se hace durisimo. Nosotros pasamos justo un mes ingresados, y con el mayor en casa. Asique mal por partida doble. Muy duro.
    Aun asi a mi me subio al dia siguiente y estimulandome manualmente, cogiendo las gotitas que salian al principio para llevarselas a la UCI y que lo poco que le daban fuese mi leche que le venia genial en su situacion.
    Pero…ahora con 4 meses esta tremendo el tio, le tengo que recordar a la pediatra que es prematuro xq no lo aparenta! Jejeje
    Animo con la pezonera, tu puedes con ella! Jajajaja
    Me ha encantado el post! Un besazo

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