mamirrachadas y su hijo

Así es, hay ciertas cosas cuando una se convierte en madre para las que no está preparada, aunque me considero una mujer fuerte, afronto las adversidades tal cual vienen, y siempre intento sacar lo positivo y verle el lado bueno a todo, el comienzo de año no fue precisamente como lo esperábamos, y nos costó encontrar el lado positivo a lo que nos tenía preparado el destino…

Digo esto, porque he tenido que pasar el terrible trago de ver a mi hijo de tan sólo un mes de vida, ingresado durante 36 horas en el hospital, y como madre lectora comprenderás, que para esto no esta preparada una madre, lo afrontas si, te haces fuerte ante las circunstancias si, pero no estas preparada para ello, al menos yo, no lo estaba.

Todo empezó con un poco de tos el día de noche vieja, Batusi había estado con un catarro sin importancia unos días antes, y al oír la tos en el pequeño me temí lo peor, «Ay madre, tan pequeño no puede cogerse un catarro, tan pequeño no…», pero si, esa tos que se empezó a hacer más evidente el día de año nuevo, lo acompañaron los dichosos mocos, el mismo día de noche vieja por la mañana, nos fuimos a urgencias, nos explicó su pediatra que teníamos que hacerle lavados nasales para sacarle el moco, y así hicimos.

Los días posteriores la tos se normalizó, tosía, pero menos, aunque seguía con mocos, hasta que el día 4 de Enero lo volví a llevar a que lo viera su pediatra porque no mejoraba, y automáticamente me dijo:

 «Llévatelo al hospital, el niño tiene mucho moco en el pecho y parece una bronquiolitis, hazte a la idea de que te lo van a ingresar debido a lo pequeño que es».

Vale, aquellas palabras pesaban como losas, «¿ingresarlo?, ¿qué tan grave es?, ¿pero seguro?, vuelva a examinarlo por favor…» me resignaba a ver a mi pequeño de un mes en la cuna de un hospital, y mucho menos con una vía o con oxígeno.

Llamé a PAPArracho al trabajo y nos fuimos cagando leches a urgencias, y el vaticinio de nuestro pediatra se hizo una realidad, después de que el neumólogo del hospital, y jefe de pediatría de urgencias (amigo de mi padre) lo examinara él personalmente (tras una llamada de mi padre), y le hiciera una placa, decidió que Batusito se quedaba ingresado en observación, no llegaba a ser una bronquiolitis, pero era en inicio de ella, con un mes más se hubiera ido a casa, pero no siendo tan pequeño, y con tanto moco en el pecho no se arriesgaban.

Subimos a planta, y había literalmente una plaga de bebés de uno y dos meses con bronquiolitis, por los pelos no tuvimos que irnos a la planta de escolares en vez de a la de lactantes por no haber habitaciones, la escena por el pasillo hasta llegar a la que iba a ser nuestra «suite», era cuanto menos sobre cogedora, entré en la habitación y me vine abajo, lloré como una magdalena lo que no está escrito, ¡¡a un día del día de Reyes!!, (ingresamos a las 9 de la noche del día 4), con una niña de dos años en casa que no iba a poder ver la cabalgata con sus padres, con un bebé en observación, el panorama no era para menos…

Al estar dándole LME a Batusito, la que se iba a quedar las 24 horas del día con él iba a ser yo, cierto es que no quería estar en ningún otro sitio que no fuera allí con mi hijo, así que mis padres se hicieron cargo de Batusi el tiempo que durara el ingreso, llevándola a la cabalgata de Reyes, para dormir con ellos, para llevarla a la guarde, etc

 Estuvimos durante todo el día 5 de Enero, no le pusieron vía, no le hizo falta ya que el peque comía sin problema, aunque vomitaba alguna toma porque el moco no le dejaba que pasara la leche, le pusieron lo que en el hospital llaman «gafitas» oxígeno para controlar la saturación, sólo durante la noche, pero que queréis que os diga, ver a mi pequeño con esos tubitos por la nariz aunque sólo fuera una noche, a mi se me encogía el alma…

Al día siguiente mi moral no estaba baja no, estaba bajísima, 6 de Enero, día de Reyes, mi madre inundándome el WS de vídeos de Batusi abriendo los regalos que SSMM le habían dejado en su casa, y de nuevo a llorar a moco tendido, un día tan especial para mi hija y yo no estaba allí con ella, pero a veces la suerte cambia, y como diría mi abuela, «Dios aprieta, pero no ahoga», se personó la pediatra de guardia, examinó a Batusito y sus palabras fueron:

«Este niño está como una pera, os podéis ir a casa de alta, al ser un principio de bronquiolitis no hay necesidad de que estéis aquí, seguid haciéndole los lavados nasales con suero fisiológico como se los hemos hecho aquí, y coge cita con su pediatra para que siga echándole un ojo».

Y de nuevo, a ver si lo adivináis ¡¡A LLORAR!!, ¡que contenta!, ¡que alegría!, «pero no llores mujer, (me decía la pediatra) tendías que estar contenta, tu leche ha sido clave, y ha ayudado mucho a que el peque se haya recuperado más pronto, le has estado pasando todas tus defensas» ¡ALE, A LLORAR MÁS SI CABE!, me acababan de dar el mejor regalo de Reyes, ¡¡me iba a casa con mis retoños!!

Llegamos a nuestra casa sobre las 11 de la mañana del día de Reyes, y Batusi abrió todos sus regalos en nuestra casa, juntos, como una familia, ahí me di cuenta más que nunca que lo material es todo superfluo, la felicidad, la salud y la familia son los mejores y más grandes regalos que pueda tener una persona.

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