Ayayayayayay… Que a las madres nos duelen más a nosotras, las vacunas que les ponen a nuestros hijos, eso no es ningún secreto, yo no se vosotras, pero para mi es ¡querer morir!, esos lloros y gritos tan de dolor, ainsss…

Lo cierto es que ha sido cuestión de un par de minutos el berrinche, no ha sido mucho más, en las vacunas anteriores la cosa era muy fácil, enseguida me la ponía al pecho a mamar y arreglado, pero esta vez ya no hay teta, así que el chupete, unos mimitos y una retahíla de besos durante todo el camino de vuelta a casa, han bastado.

Estas vacunas del año, casi todas las mamis con las que hablaba me decían lo mismo, ‘suelen dar reacción’, el pediatra me ha dicho que depende de cada niño, así que a la espera andamos, y por si fuera poco, hay una de ellas, de las dos que le han puesto, la del Sarampión, que la reacción puede dar a los 10 días, ¡¡ahí es nada oiga!!, ya casi cuando ni te acuerdas de las vacunas, le puede o no aparecer fiebre a la criatura.

De momento, más que una dosis para la prevención del Sarampión, la Rubéola y la Parotiditis (triple vírica), lo que parece que le han inyectado es adrenalina o cafeína en vena, por que ¡vaya tela!, menuda hiperactividad desde que hemos llegado, gateando como una loca por toda la casa, cogiendo sus juguetes y lanzándolos por los aires cual poseída, gritando y gritando y gritando… 

El domingo celebramos su cumple, ¡un añito ya!, estoy sacando todas mis armas de decoradora para darle a mi peque una fiesta por todo lo alto, por que ella se lo merece, esperemos y crucemos los dedos para que las vacunas no nos den la tarde…

¡Disfrutar del finde y ser felices!

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