No tenía en mente hacer este post, ya que no es algo que haga muy habitualmente, el coger a mi retoño de tres meses y largarme a Barcelona yo sola con él a un evento bloguero, ¡ala, así, a lo loco, y sin mirar atrás!.

Pero después de la pésima atención que recibí, la poca ayuda, y lo sumamente mal que está adaptado un tren de lejanías para viajar con un bebé, he querido desahogarme soltando culebras por la boca, porque si amigas, este post es para quejarme y dar pataletas, no hay más.

Cierto es que no viajo jamás en transporte público, no por nada, bueno si, porque no me gusta, y porque yo voy con mi coche hasta el infinito y más allá, no lo cojo para ir a comprar el pan, pero casi, con esto que os digo os podéis imaginar lo poco que me gustan tanto los trenes, como los autobuses, así que desconocía totalmente lo adaptados que están estos medios para viajar con niños, ahora ya lo se…

Sin duda FATAL, al menos los trenes de lejanías, (sigo sin conocer como es viajar con un carrito de bebé en un tren o en un autobús de cercanías).

EMPIEZA LA GRAN ODISEA…

Cuando entré en el tren, y fui en busca de mi asiento, cual fue mi primera sorpresa que EL CARRO NO CABÍA POR EL PASILLO QUE HAY ENTRE LOS ASIENTOS, ¿perdón?, ¿y cómo accedo a mi asiento?, ¿me lo expliquen?, salí del vagón, y fui en busca de una azafata para que me echara una mano, allí sólo habían pelotas del desierto, vamos, que no había ni Peter.

Entré en otro vagón y vi a una azafata, le pregunté por la zona de minusválidos, donde me habían recomendado que fuera si no hay nadie usando dicha zona, lo cual por su puesto tendría prioridad, la chica, «muy maja ella» me dijo que la zona de minusválidos no la podía usar porque mi billete era un billete sencillo, lo cual no me da derecho a usar dicha zona, genial, (tengo entendido que en AVE es mucho más fácil acceder a esta zona sin problemas, pero todavía no gozamos de dicho tren de alta velocidad en el trayecto Valencia-Barcelona y viceversa).

Volví a mi vagón, y en vez de ir a mi asiento, me quedé en los primeros asientos donde hay más espacio, y donde el carro si que cabía sin necesidad de plegarlo y quedarme únicamente con el Grupo 0, sólo me tocaba las 3 horas y media que dura el trayecto que el dueño del asiento que yo estaba ocupando, el cual no era el mío, no se subiera ni en Castellón ni en Tarragona.

Pues bien, no tuve esa suerte, y en Castellón subió el dueño del asiento donde yo estaba, perfecto.

Era un chico joven, y al verme me dijo:

(Chico majete)-Perdona, estas es mi asiento…
(Servidora)-Ya… Pero no puedo pasar con el carro hasta mi sitio porque no cabe por el pasillo, y tampoco me cabe el bebé entre el asiento y el respaldo delantero, (lo cual pensaría que le importa un pimiento, pero en fin).
Al ver mi cara de cordero degollaó, claramente le di mucha pena, no me cabe duda…
-No te preocupes, dime cual es tu asiento y me siento yo en el tuyo y tu te puedes quedar aquí.
-¡¡Ostras pues muchas gracias de verdad!!, me salvas la vida.
-La verdad es que este tipo de trenes no están muy adaptados para familias, o para carros de bebés.
-(Mentalmente, ¡no me jodas!), Ni que lo digas…

Si no fuera porque la finalidad era un mero acto de cortesía, parecería que estábamos ligando, pero nada más lejos… ><

Después tenemos el tema del ir al baño, o tomarte un café en la cafetería, lo cual es toda una hazaña, teniendo en cuenta que tu carro NO CABE por los pasillos, tienes dos opciones, o plegar el carro e ir con el Grupo 0 a remolque a todos los lados, (que fue lo que yo hice), o ponerte un pañal del peque tu y mearte encima, aunque bueno, no voy a ser tan drástica, también pasan las azafatas una (como mucho dos veces) en todo el trayecto, para ofrecer auriculares o café del mini bar portátil, y ahí es cuando le puedes decir que se espere unos segundos con el retoño, para que tu vayas a evacuar al lavabo, como veis, el simple hecho de ir a echar el chorrito, no es tarea fácil…

 Una vez en Sants (estación central de BCN), para bajar del tren con el carro, fue algo mejor, me ayudó la azafata sin necesidad de que yo se lo pidiera, nada más verme vino a echarme una mano, pero no dejé pasar la oportunidad de decirle lo mal que están adaptados este tipo de trenes para viajar con bebés, y sus correspondientes cachivaches, como es un carro, y menos mal señores que yo ¡viajaba sin maleta!, al ser un viaje de ida y vuelta en el mismo día, no me lo quiero ni imaginar…

Ella se «defendió» diciendo que si lo solicitas tienes a una azafata que te ayuda en todo lo que necesites durante el trayecto, que  tienes rampas de acceso para salir del tren al arcén, pero ese no era el caso, ya que mi principal problema venía que ¡no pude ni llegar ni a mi asiento!.

En el tren de vuelta a Valencia la cosa no mejoró, el tren en sí si, ¡y mucho!, ya que nos tocó el nuevo, pero seguía sin caber el carro en el pasillo, y seguía sin poder llegar a mi asiento, ¡¡OTRA VEZ!!, al ser un modelo de tren más nuevo pensé que la cosa mejoraría, pero mi optimismo me jugó una mala pasada, y al igual que en el trayecto de ida, tuve que invadir un asiento que no era el mío, y quedarme en este caso en la última fila del vagón, ya que era el único sitio donde no tenía que plegar el carro, y cabía perfectamente, como veis en la fotografía, aún así invadiendo un poco de pasillo con una rueda del carro.

En definitiva, experiencia negativa, la próxima vez que me toque viajar en un tren con el carro me lo pensaré muy mucho, de hecho, creo que no volveré a hacer, al menos no con un billete sencillo, al menos no sola, al menos no con un bebé que no se sienta ni anda ni gatea, porque con Batusi y un carro ligero de paseo ya hemos viajado, y no se puede ni comparar, pliegas el carro, lo pones en las estanterías del equipaje y que la niña corra y campe a sus anchas, eso si, excepto en el vagón silencioso…

¿Habéis viajado alguna vez con un bebé en un tren de lejanía?, ¿cómo fue vuestra experiencia, se pareció en algo a la mía?

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